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lunes, 3 de diciembre de 2007

Instrucciones para subir una escalera

Nadie habrá dejado de observar que con frequencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situá un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de transladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Historias de cronopios y de famas . Julio Cortázar

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Fuera de este mundo

Conocéis mi obsesión tanto por Coltrane como por Cortázar. Ni yo mismo sabría explicaros el por qué. Sin entrar en la trascendencia habitual, tengo claro que va más allá del mero hecho que ambos me gustan insultantemente.

Aquí tenéis un tema de free jazz de Coltrane, en el que ya desde el principio se nota claramente que la intención es la de no seguir un camino fijo, sino alcanzar un fin, un caos. Pero el caos es malo, nos dicen. Yo lo niego. El caos es la esencia del razonamiento. Entender la existencia del caos es entender la vida misma. No hay luz sin sombra, ni bondad sin maldad. No hay orden sin caos. Lanzarse en una empresa que no sabemos cómo acabará, y más importante aún, cuánto durará, es también parte del caos. Es exáctamente lo que sucede con la obra de Cortázar.O quería decir Coltrane.

Out of this world


Pero qué es Cortázar. Para mí Cortázar es un ente que representa la improbabilidad de la certeza. La improbabilidad de la certeza. Es decir, cuánto estamos de equivocados cuando estamos tan seguros de algo. Podría filosofar sin sentido durante horas, enrredándome aleatoriamente con palabras que surgan de la libre asociación y, por qué no decirlo, se contradigan unas a otras. Pero no lo voy a hacer. Prefiero callar ya y que seáis vosotros mismos los que iniciéis ese viaje que quizás termine en caos.



El caos que existe dentro de Rayuela según la Wikipedia:

Tablero de dirección

La novela propone dos lecturas: una de la manera tradicional, empezando por la primera página y siguiendo el orden normal hasta que ponga Fin (a pesar de que la novela aún tendrá muchas páginas más); y otra leyéndola en un minucioso orden de capítulos establecido en el Tablero de dirección que figura en las primeras páginas del libro. Con esta lectura, intercalada de collages, se sobreexpone de información al lector y se le hace cómplice de teorías avanzadas en materia de novela. La libertad como eje central. Una tercera consistiría en que, según el autor, existe una primera parte de capítulos necesarios, y la segunda parte, compuesta de capítulos prescindibles.Finalmente,una cuarta posibilidad de lectura,sugerida indirectamente por el autor,y utilizada por muchos de sus lectores,es leer la novela en el orden que el lector desee,ordenando y desordenando los capitulos a su gusto.

Argumento

No es posible hablar del argumento de Rayuela sin caer en inevitables reduccionismos que nos alejan del sentido profundo de la obra, ya que lo relevante de esta novela no es lo intrincado o novedoso de la trama, sino el vasto universo psicológico de cada personaje y la relación que, desde este universo, establecen con el amor, la muerte, los celos y el arte.

Teniendo esto en consideración, a continuación se presenta un sucinto resumen del argumento general de la obra, la que puede dividirse en tres partes:

  • La primera parte, Del lado de allá narra la vida de Horacio Oliveira, un argentino avecindado en Paris y su relación con la Maga, los que se rodean de un grupo de amigos que forman el Club de la Serpiente, con los que entablan memorables conversaciones y discusiones que nos entregan la visión de Cortázar acerca de la condición humana como reflejo de la condición del artista.
  • La segunda, Del lado de acá, devuelve a Horacio a Buenos Aires, donde vive con su antigua novia; allí pasa largas horas con sus amigos Traveller y Talita; en el primero se ve a sí mismo antes de partir, en la segunda ve a la Maga, inolvidable y siempre presente.
  • Finalmente De otros lados, que agrupa materiales heterogéneos: complementos de la historia anterior, recortes de periódico, citas de libros y textos autocríticos atribuidos a Morelli, un viejo escritor (posible alter ego de Cortázar). Estas páginas, si bien en ocasiones se relacionan con los capítulos que las preceden, muchas veces no son más que estímulos imprecisos que Cortázar nos presenta para ayudarnos de alguna forma a alejarnos de la linealidad clásica de la literatura y sumergirnos en subtextos y subtextos de subtextos.

En su fondo y en su forma, Rayuela reivindica la importancia del lector y hasta cierta forma lo empuja a una actividad y protagonismo negado por la novela clásica en la que éste era llevado por la linealidad de una historia en la que lo más importante era "lo que pasaría al final". En Rayuela el argumento no importa o sólo importa en tanto es el escenario en que los personajes habitan y se desenvuelven, en una libre y profunda vitalidad que el autor les otorga y de la que él mismo dice no hacerse responsable.

Muchos críticos se refieren a Rayuela como una antinovela, por el carácter innovador, ya que rompe con todos los canones preestablecidos en la época de su edición. Sin embargo, no puede decirse lo mismo por parte del autor. Cortázar afirma en una entrevista que el término "antinovela" le parece una "tentativa un poco venenosa de destruir a la novela como género" por lo que prefiere el término de contranovela. Julio busca con esta obra "ver de otra manera el contacto entre la novela y el lector", incitando a éste a que modifique su actitud pasiva frente a la obra, para tomar parte activa y crítica.