Mostrando entradas con la etiqueta mediocridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mediocridad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de octubre de 2007

Mareando la perdiz

- Hamilton admite que un error humano le costó el título
f1-live.com

- Lewis Hamilton asegura que fue él quien erróneamente dejó sin potencia a su McLaren en Brasil
Europa Press

- Hamilton admite que un error suyo al pulsar el botón equivocado fue lo que le costó el título
safety-car.net


Primeras réplicas

- Serras: "Hamilton no pudo apretar el botón de reset por distracción"
El País.com

- (Ron) Dennis niega que existiera un error de Hamilton
f1-live.com

- McLaren habla de problemas en el cambio y exculpa a Lewis
Marca.com

- El coche de McLaren no se puede apagar desde el volante
Cadena Ser


Ahora se comenta

- Hamilton pulsó el botón que limita la velocidad
Marca.com


Y la madre de Räikkönen afirma:

lunes, 22 de octubre de 2007

Ferrari resuelve el campeonato con contundencia

Pole position, vuelta rápida, doblete en carrera, doblete en títulos, Hamilton doblado y casi un minuto de ventaja sobre Alonso. Todo esto habiendo llamado espías a los de McLaren, y con razón, y éstos haciendo uno de los ridículos más espantosos que se recuerdan en la historia del deporte.

Sentimentalismos y emociones aparte, la Formula 1, como otros muchos deportes, no puede entenderse sin la visión de lo que en su base es: un negocio. McLaren como negocio y Ron Dennis como director, han dejado mucho que desear este año. No sólo han perdido la posibilidad de embolsarse los suculentos premios de los dos títulos que, borrachos de alegría, celebran hoy los tifossi, si no que enciman han tenido que pagar una elevadísima sanción por espionaje y tendrán que rendir cuentas ante patrocinadores y accionistas. Por mucho menos se ha escuchado el "you're fired" en los despachos de dirección de otras corporaciones.

Sea como fuere, ha terminado un campeonato deportivamente aburrido (compárese con el anterior del 2006) y cuyas únicas emociones han venido de las políticas, sanciones, reglamentos, grúas y otros cosas de la FIA y equipos.

Esperemos que en el 2008 haya más automovilismo y menos despaching.

domingo, 21 de octubre de 2007

Discurso intimista de la hormiga constructora de tacurúes

Dentro de la red social de la comunidad, como individuo, como sección independiente, como pieza engrasada y funcional del engranaje de la maquinaria conjunta, lejos de una búsqueda introspectiva de la realización personal, mi funciones derivan de la necesidad del avance de nuestra colectividad, hacia un objetivo que se presupone beneficioso para todos, o mejor dicho, para la mayoría. ¿Qué soy yo entonces? No soy sino una cabeza más. Acaso pensante, tal vez limitada a obeceder los deseos del grupo, obligada a focalizar todos los pensamientos y recursos de que dispone mi microscópico cerebro al rendimiento óptimo de la psicomotricidad de mis músculos y mis huesos para, ya no alcanzar la perfección, sino la condición inequívoca de total fiabilidad, eliminando hasta la totalidad la mínima posibilidad del estado de galbana o negligencia.

Dormir, quizás soñar. Soñar, quizás despertar. La sola idea de un horizonte indistinguible entre realidad y mediocridad me repugna, me revuelve las entrañas. Como un príncipe traicionado por la más abyecta ansia de poder, su ser se ve obligado a entramar largos túneles, complicadas intersecciones e inútiles bificurcaciones que inevitablemente desembocarán en los mismo lugares, de sobra conocidos, y en los que se congregan millones de seres unos encima de los otros, alcanzando así la cima de su conquista, la venganza, y que no es, además, sino la más cruel de sus derrotas, trasportándolo vertiginosamente a un abismo en el que perecerá por la inanición de su sentido de la realidad.

Se dan los casos, y de muy cerca los he vivido, de individuos que en busca de un ínfimo oasis temporal que les alivie la asfixia, se ven obligados a emprender la búsqueda de la gravedad. Cometer actos impuros, renegar de la idea común, expresar su más contradictoria voluntad contra el sistema llevando acabo acciones de irrecuperable redención. El estímulo de la glándula metaplerual que modifica las sensaciones dentro de la colmena, transformándola en un paraíso de exquisito gusto y falsa belleza, acaban por cegar al individuo como lo haría la misma aceptación de la realidad.